Imágenes de "El si, El no, Elsinore", el Halmet de segundo año de la generación 2006/2008, reestrenado en abril de 2009 en la Nau Ivanow con motivo del décimo aniversario del Laboratorio Escuela. La obra fue estrenada originalmente en junio de 2008, con dirección de Jessica Walker. Fotos: Jorge Gareis.
Las dos últimas funciones de "Hamleti", el Hamlet de la generación 2009/2011 son este sábado 2 y domingo 3 de julio a las 18 horas en el TeatroLaboratorio, Passeig de Sant Antoni Abad Nº 5 (entre Urgell y Floridablanca, a 50 metros del Mercat de Sant Antoni).
martes, 28 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
Galería de Fotos: Espérame en el cielo.
Imágenes de "Espérame en el cielo, corazón", el Halmet de segundo año de la generación 2007/2009. Fue presentado los días 27, 28 de junio y 4 y 5 de julio de 2009, con dirección de Jessica Walker. Fotos: Jorge Gareis.
sábado, 11 de junio de 2011
Solos en Laboratorio
Por Jessica Walker
Solos de segundo año (2010) - Dirección: Jessica Walker. Foto: Jorge Gareis
Un proceso creativo es un proceso humano y un proceso humano es un proceso libre. En libertad encontraremos la disciplina gozosa y el rigor que el teatro necesita.
El proceso creativo de Solos en Laboratorio lo realizan los alumnos de segundo año de la escuela durante tres meses, casi a diario. Muchas horas.
El propósito del entrenamiento amplía y desarrolla las dos vías fundamentales de la escuela: el crecimiento personal y el crecimiento actoral.
La apuesta es mostrarlo todo. La importancia de la experiencia es mayor que la importancia del concepto. Todo en el escenario tiene que aprender a ser escuchado, comprendido, para que no le tengamos miedo a hacer lo que tenemos que hacer. La mirada del que está delante de ti, cruzando el agua de la creatividad, te lo da todo -aunque esté escondido en una superficialidad por miedo a ser herido, más herido-.
Cuando comienza el trabajo, ambos -actor y director- literalmente se casan, pronuncian el sí, cierran los ojos y entran juntos al espacio sagrado. Se transforman en magos al mismo tiempo, meditan y accionan.
La misión de un director-creador es guiar, sostener, expandir y darle una visión global al actor-creador.
La misión del actor-creador es entregarse a sí mismo, para que pueda entregarse al proceso creativo, a la existencia del personaje, a los otros, al público, a Dios.
Como parte de la metodología se le pide al alumno-creador su propio material, para dar a luz a su propia dramaturgia.
El director-creador estimula, guía por donde, provoca la experiencia, pero es el alumno el que encuentra. Esa es la pieza clave del puzzle. Desde ahí se dispara la comprensión de lo que se hace y el disfrute total.
El alumno-creador es tocado por la experiencia, la flecha de cupido clava su corazón, como si hubiese encontrado a su enamorado ¡el teatro!. No el concepto del teatro, sino la experiencia del teatro.
La comunión del proceso creativo, el dialogo de creación, se pone en marcha y se eleva.
El llamado es para que ambos, el actor y el director, lo den todo. Ése es el verdadero milagro, el sueño. El ego jamás se detiene a esperar y si espera es para masacrarnos mejor. Está tan lleno de juicios, en permanente desconfianza, separado de todo. Sin embargo, cuando nos unimos para trabajar de verdad... que te tome. El llamado a crear se sella y tiene nombre... Amor.
El sábado 18 y domingo 19 de junio de 2011, de 15 a 18 horas, se realizará la muestra de alumnos de segundo año de fin de semana "Solos en Laboratorio", con dirección de Jessica Walker. En el Teatro del Laboratorio, Passatge de Sant Antoni Abat nº 6, cerca del Mercat de Sant Antoni (Metro Sant Antoni)
Artículo publicado originalmente en la revista ahoraYoga nº 3.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Galería de Fotos: Hamletgrafía
Fotos lo-fi -tomadas durante el Existimos- de Hamletgrafía, obra final de tercero de Laboratorio, inspirada en el Hamlet de Shakespeare. Fue presentada los días 6, 7, 8, 13, 14 y 15 de mayo de 2011 en el Teatro del Labo. Dirección: Jessica Walker.
lunes, 16 de mayo de 2011
Laboratorio de Dibujo
Laboratorio de Dibujo es un proyecto apoyado por el Colectivo Laboratorio, que ofrecerá dos sesiones a puertas abiertas los días sábado 21 y domingo 22 de mayo de 11:30 a 13 horas. Se invita especialmente a dibujantes y artistas plásticos en general. Las sesiones tendrán lugar en el Teatro del Laboratorio, Passeig de Sant Antoni Abad nº 6 (Metro Sant Antoni).
"Persecución caníbal", por Roberto Silva - "Ofelia Interrumpida" (2008)
Laboratorio de Dibujo nace en 2007, formando un laboratorio activo entre artes plásticas y escénicas, ambas visuales. La inspiración de Laboratorio de Dibujo nace de Elena Bylund, trabajando como modelo de artes plásticas durante varios años donde experimenta la hermandad entre el pincel y el movimiento orgánico del cuerpo humano.
El origen de la palabra “danza” sugiere que el acto de danzar puede ser comparado con el acto de dibujar. El artista plástico persigue la forma mediante la línea, mientras que el modelo persigue el espacio mediante la línea de su cuerpo. Una postura corporal es una forma y un vacío, una línea que despierta memorias y emociones, la sustancia emocional. ¿Cómo transmites tu estado mediante una postura o un movimiento?, ¿Cuál es el producto plástico del estado interno del modelo?, ¿Cómo será el dibujo del movimiento corporal, la danza de un pincel?
En 2008 a través de Laboratorio de Dibujo se crea “Ofelia”, una obra teatral interpretada por Rebeca Martín y Elena Bylund, y la exposición plástica de los dibujos originados de la obra por el pintor Roberto Silva. Representada en el festival de Hausmania en Oslo, Noruega, el Teatro Rai en Barcelona y la Galleria Guatibiri en San Juan, Puerto Rico. “Ofelia” se reactualiza en 2009 como “Ofelia Interrumpida”, interpretada por Julieta Dentone y Elena Bylund. Exposición plástica por Roberto Silva. Fue representada en la “Biennal of Young Artists From Europe and The Mediterranean”, en Skopje, Macedonia.
Actualmente el equipo artístico de Laboratorio de Dibujo está compuesto por ocho artistas escénicos (Germán de Diego, Julieta Dentone, Natalia López Santa Cruz, Herman Solazzo, Loida Farelo, Daniel Casellas, Aymara Padrón y Elena Bylund) con experiencia en el trabajo de modelo artístico. Hemos ofrecido sesiones de modelos en movimiento en el Cercle Artístic de Sant Lluc durante 2009-2010.
Dibujos de Roberto Silva - "Ofelia Interrumpida" (2008)
Laboratorio de Dibujo propone un diálogo entre artistas escénicos y plásticos. Un espacio de encuentro y creación, desde el propio material y las herramientas de cada uno. Nutriéndose los unos de los otros. Modelo y pintor van juntos. Se encuentran en un proceso dinámico invisible que los abarca. El pensamiento y la técnica quedan al servicio de la expresión dinámica que ocurre entre ellos. Se desarrolla dentro de un marco contemporáneo facilitando un enfoque alternativo para la plástica y el escenario.
Desde el aspecto del trabajo plástico la propuesta pretende romper con el clásico modelo al natural y hacer un planteamiento diferente. El dibujo del gesto no solamente involucra el movimiento físico si no un concepto más profundo de su identidad esencial, una búsqueda de lo interno, del origen del gesto.
"Nativity", por Roberto Silva - "Ofelia Interrumpida" (2008)
La sesión de Laboratorio de dibujo consta de modelos profesionales. Los mismos están entrenados en el teatro y la danza. Se utiliza música como elemento ambiental e instrumental para cada sesión. Los actores/modelos trabajan en conjunto y separados dentro de un mismo escenario. Su trabajo físico abarca amplios registros teatrales y visuales. Con sus cuerpos componen y descomponen imágenes. Operan a base de improvisación basándose en la emoción y el estado. Investigan en el equilibrio y el desequilibrio, jugando así con la geometría de sus cuerpos y el espacio. Buscan estados de inmovilidad y movimiento. La sesión dura una hora.
lunes, 9 de mayo de 2011
Hamlet y la pérdida de la inocencia
Por Dani Casellas Sulé
Hamletgrafía (2011) - Dirección: Jessica Walker - Foto: Jorge Gareis
Hamlet es una obra infinita, una figura llena de huecos que cada uno llena con su propia vivencia de la vida. Es por eso, y por lo profundas que son las líneas que conforman esa figura incompleta, que Hamlet es una obra eterna.
Para mi uno de los temas clave de Hamlet es la pérdida de la inocencia. Nietzsche decía que un pesimista es un idealista desilusionado. Ese es Hamlet.
En algún momento anterior al libro, Hamlet estaba lleno de inocencia, lleno de ilusión. Ilusión de bondad, de pureza, de justicia, de fraternidad, ilusión de un amor puro. Y como más inocencia, como más ilusión, como más alto es el vuelo, mas alta es la caída, mas grande es la perdida. Y Hamlet lo pierde todo, Hamlet pierde el mundo y finalmente también la vida.
La inocencia se sustenta en la creencia de que existe un espacio incorruptible, virgen, puro, donde la maldad y el miedo no pueden llegar. Ese espacio, al que podríamos llamar espíritu o esencia, es vivenciado a través del contacto íntimo con uno mismo. Sin embargo, ese espacio necesita un reflejo afuera para poder ser sostenido, así, tiende a ser proyectado afuera, en figuras que para uno representan esa nobleza y pureza y a través de las cual la persona siente el reflejo de ese espacio propio y le ayuda a sostenerlo. Ese espacio tiende a ser proyectado de pequeños en los padres.
En Hamlet ese espacio es proyectado en una madre y un padre distantes. Padre distante por estar en la guerra defendiendo el honor de su país, que tal como dice el sepulturero ganó la guerra a Noruega el día que nació Hamlet, así que no estaba ni cuando nació. Madre distante que no conoce al hijo, que considera a Rosencratz y Guildernstein como sus mejores amigos, dos personajes que no dudan un segundo en traicionar a Hamlet, encerrada en sí misma, en su propia necesidad, que no logra ver a su hijo.
Desde la distancia, Hamlet los idealiza. Su padre defendiendo la patria con valentía y su madre esperándolo con amor y recato. Hamlet los ensalza en las cumbres hasta que caen, los dos, de repente. La madre corriendo hacia un lecho de sábanas incestuosas, mientras que el padre le exige venganza, le exige que él también se ensucie las manos, el padre le pide al hijo, el padre deja de ser padre. Los dos caen, y con ellos la percepción de Hamlet del bien, la fe en el bien, pero sobretodo también cae la fe en el amor. Un amor también idealizado por nunca verlo, Hamlet también idealiza el amor de sus padres, y este cae con ellos.
En Hamlet se da una conciencia súbita de que los propios padres no son especiales, no son diferentes del resto del mundo, sino que forman parte de la corrupción de este.
El mundo entero cae con ellos. Ya no encuentra referente externo donde apoyar su experiencia, su deseo, su ilusión de pureza. El exterior no cuadra con su vivencia interior. Sus acciones, sus creencias, sus deseos y miedos también dejan de cuadrar con la visión que tiene Hamlet de él mismo. Hamlet también cae. Hamlet también se ha idealizado a él mismo.
El proceso de Hamlet es el de darse cuenta que él no es diferente, como tampoco lo eran sus padres, que él forma parte de la humanidad, una humanidad podrida, como podrido también lo está él mismo.
Cuando una ilusión es destruida, esta se convierte en rencor, hacia el exterior por ser el culpable de esa destrucción, y hacia uno mismo por haber sido tan estúpido e inocente por creérsela.
Hamlet se pasa toda la obra intentando hacer que el resto de personajes sientan lo que él siente: que es un canalla, que está podrido. Y poco a poco todos los personajes van sucumbiendo a las trampas, a las pruebas que les pone Hamlet. Hamlet los prueba, los enfrenta ante su maldad, deseando que alguno se salve para así poder mantener la esperanza de su propia salvación. Pero ninguno pasa la prueba. Quizás es que Hamlet, a esas alturas, ya no quiere ser salvado. Ofelia tampoco pasa la prueba. Ofelia lo traiciona, lo espía, cede a las demandas del rey y de su padre, pero sobretodo, Ofelia duda del amor de Hamlet.
Hamlet, en el fondo, lo único que busca es un resquicio de pureza afuera, en los demás, donde poder agarrar su sentimiento interior de bondad. Pero no lo encuentra. Necesita que Ofelia crea en el amor para convencerse de que él mismo no está loco creyendo en él, pero no lo encuentra.
En mi experiencia en Hamletgrafía, Hamlet se da cuenta, en la muerte, del personaje que ha representado en la obra. En la muerte es capaz de distanciarse de ese personaje lleno de culpa, rencor y odio, y puede ver desde esa esencia inocente, en la persona que se ha convertido, en el personaje que ha creado su tragedia. Y esa experiencia le llena de pena y rabia, pero sobretodo, de compasión hacia él mismo y hacia los demás personajes. Hamlet se da cuenta que el personaje que él mismo ha creado en sí y que tanto odia, ha sido quien ha escrito la tragedia, pero ya es demasiado tarde. Hamlet, otra vez llega tarde, la posibilidad de amor ya está bajo tierra.
"Hamletgrafía" se presenta este viernes 13, sábado 14 y domingo 15 de mayo a las 18 horas en el Teatro del Laboratorio, Passeig de Sant Antoni Abat nº 6 (Metro Sant Antoni).
martes, 3 de mayo de 2011
El trabajo sobre el ego
Por Camilo Zaffora
Solos 2008 - Dirección: Jessica Walker - Foto: Viky García
El ego es el gran obstáculo para llegar a lo sagrado en el teatro, y para la verdadera entrega del actor. En el Laboratorio aprendes a observarlo, y a detectarlo cada vez que te pone palos en la rueda. ¿Qué es el ego? Es esa parte de nuestra mente que separa y juzga.
Trabajamos sobre nuestro ego. Y de hecho, el segundo año del Laboratorio (la experiencia teatral propiamente dicha) puede ser visto como un estudio en profundidad sobre el ego. En el primer trimestre el Solo (tu ego contra ti), en el segundo trimestre el dúo (tu ego contra tu compañero) y en el tercer trimestre Hamlet (tu ego en un grupo). En este sentido, la elección de Hamlet como cierre de la formación del Laboratorio no es nada casual, ya que probablemente sea la obra más perfecta jamás escrita sobre el ego del ser humano, expresado en su manifestación más básica: la dualidad (“Ser o no ser”). Pero esto es material de otro artículo.
El mencionado trabajo sobre el ego que se realiza en segundo año del Laboratorio no tiene por fin efectuar un análisis del mismo: el enfoque del Laboratorio está muy lejos de ser psicoanalítico. No es la idea conceptualizar el ego, sus porqué y sus cómo. Sólo se trata de sacar a la luz. Antes de empezar los Solos, se te propone que el tema elegido para desarrollar tu trabajo sea “tu” tema. El tema de tu vida. De ahí ese cariz autobiográfico que suelen adoptar la gran mayoría de los Solos. “Tu” tema suele ser aquel que te produce sufrimiento, que te bloquea o te avergüenza. Así, los temas elegidos (miedo al abandono, maltrato, las tendencias autodestructivas, inseguridad, incapacidad de decidir, la búsqueda frustrada del amor, la niñez maltratada, el odio a los demás y tantos etcéteras como alumnos del Laboratorio hay) no suelen ser otra cosa que los múltiples disfraces del ego. Los temas en realidad son uno solo.
Ahora bien, cuando a eso que te tortura lo vuelves materia prima creativa, cuando lo llevas a escena, lo poetizas, lo exteriorizas y lo sacas a la luz (cuando su fuerza radica en que es un aspecto de nosotros que preferiríamos ocultar), lo pones frente a tu conciencia, le otorgas tu presencia y lo “vives” hasta el final, en el aquí y ahora de la escena, ocurren dos cosas:
1) Se vuelve inofensivo. Pierde gravedad, se debilita como fuente de infelicidad. Abrazar a tu sombra en lugar de juzgarla es pura sanación.
2) Se vuelve sagrado. Pues todo lo que es “vivido” en escena sin juicio, se vuelve bello. La belleza surge. Aparece Dios a través de ello.
El Laboratorio busca poner al ego bajo la luz del Ser. Tanto en la elección de tu tema como durante el propio proceso creativo. Iluminar, compartir lo que te hace sentir solo y desgraciado (el miedo, el juicio, el “no puedo”, el “no me sale”, el “otro lo hace mejor”, la duda, el “estoy perdido”). Frente a todos los ataques del ego durante el proceso de creación del Solo, la consigna es una sola: Trabaja.
Cada vez que el ego te asalta, juzgándote mientras estás en escena, lo exteriorizas. Eres honesto con eso que ocurre, no intentas esconderlo. Con el tiempo y el entrenamiento, el ego te va dejando cada vez más libre en escena.
Con tu compañero, el ego te enfrenta (él lo hace mejor, o peor, me bloquea, me molesta, lo hace mal, su propuesta no funciona, es demasiado distinto a mí, porque diablos me tocó con él). Afuera. No protejas a tu compañero de ti. Obsérvate en el juicio en el que estás. Todo lo que ocurre. Tu compañero te da un regalo incalculable, especialmente si te genera rechazo. Sólo puedes trabajar si apuestas por él (por la conexión, por la unión y el amor) por encima de tu ego. Cuando sigues sea como sea. Con cualquiera se puede crear, también con quien tu ego rechaza.
El dúo es un estudio sobre las relaciones. Sobre el sabotaje, juicio, y todo lo que no te permite “ver” a la otra persona. Cada relación es una oportunidad de aprender de ti mismo y de sanarte.
Y el Hamlet, finalmente, recupera y potencia el Solo y el Dúo. Y contra todos los pronósticos, el trabajo en un colectivo provoca que el ego vuelva a estallar, y tu capacidad de trascenderlo es puesta a prueba una vez más.
martes, 26 de abril de 2011
No es la manzana
Por Jessica Walker
Cuánto miedo nos da la libertad.
¿Qué hago conmigo mismo? ¿Qué hago?
Y al otro le gustará, le gustará a ella, seré bueno, serviré, estaré a la altura o los aburriré a todos, y ¿qué hago con la manzana?
La marca en el escenario no es para que te preocupes de ella, sino para que seas libre en ella. También con los elementos que eliges para improvisar, éstos ayudan para que tu estado profundice, investigue y traduzca.
En sí mismos los elementos no tienen ninguna importancia, la realidad del objeto no es ninguna.
No es la manzana.
A mayor seguridad, mayor espontaneidad.
El pensamiento creativo es un pensamiento libre. Crear desde nuestra humanidad con pensamiento libre nos da la visión de que perderse, equivocarse, es completamente inocente. ¡Quiere decir que podemos hacerlo por favor!
¿Qué ves en la línea del horizonte? Ves una línea que une el mar y el cielo o ves una línea que separa el mar del cielo.
¿Qué ves en el escenario? ¿Qué te pasa? ¿Qué patrones se te despiertan? ¿desconfianza, rivalidad, envidia?
Quieres ser el mejor o te sientes el peor, quieres verte guapo desde el cuerpo o quieres compartir de verdad tu belleza; generalmente nos parece que todo va en contra de nosotros mismos, dejamos que el falso yo gobierne y dicte sentencia, cuán alejada de Dios es esta manzana.
Todo el tiempo la puerta a la creación ha estado abierta, pero solamente al atravesarla se convierte en medicina.
El cuerpo no es la manzana, es verdad que hace lo que puede, si el cuerpo fuera la manzana estaríamos iluminados.
El cuerpo es el instrumento que comunica el soplo del espíritu, como un árbol.
Cuando somos tocados por el espíritu podemos tener una experiencia de igualdad en el escenario, una experiencia que nos silencia para siempre en el espacio sagrado del teatro, el rol de la escena es descubrirnos en nuestra egoicidad y seguir trabajando como un misionero en pos de su honestidad.
Quiere decir que no es la manzana hacer bien un ejercicio, sencillamente lo tienes que hacer vivo, libre, una escena se encuentra y se fija en libertad, entendiendo que libertad es puro compromiso con uno mismo, con el otro, con Dios.
El riesgo de no entrar en una escena es pan de cada día, pero si estás presente lo aprovecharás, no hay pérdida. Habrá comprensión de lo que haces.
En libertad nada se cobra, el verdadero aprendizaje permanece, sucede cada vez por arte de magia, es constante, va eliminando lo viejo y se va acercando al corazón sin tiempo, sin ansiedad.
Hay que ir haciendo, en vez de preocuparse por estar preparado. Todo circula alrededor de tí.
Deja de mirarte el ombligo. Sé brutalmente honesto y ofrece lo mejor de tí cuando trabajes. Y cuando topes con la forma, con el límite de la forma, ámala, puede cambiar...
No es la manzana.
El cuerpo no es la manzana.
Una escena nos provoca todo ¡bendita ella!, deja que te envuelva, deja que entre el estado, la emoción, no frenes por miedo a sentir, invoca tu esencia para que puedas sentir tu presencia.
(Publicado originalmente en la revista "ahoraYoga" nº 8)
Solo "Oh Mia María Callas" (2010) - Dirección: Jessica Walker
Cuánto miedo nos da la libertad.
¿Qué hago conmigo mismo? ¿Qué hago?
Y al otro le gustará, le gustará a ella, seré bueno, serviré, estaré a la altura o los aburriré a todos, y ¿qué hago con la manzana?
La marca en el escenario no es para que te preocupes de ella, sino para que seas libre en ella. También con los elementos que eliges para improvisar, éstos ayudan para que tu estado profundice, investigue y traduzca.
En sí mismos los elementos no tienen ninguna importancia, la realidad del objeto no es ninguna.
No es la manzana.
A mayor seguridad, mayor espontaneidad.
El pensamiento creativo es un pensamiento libre. Crear desde nuestra humanidad con pensamiento libre nos da la visión de que perderse, equivocarse, es completamente inocente. ¡Quiere decir que podemos hacerlo por favor!
¿Qué ves en la línea del horizonte? Ves una línea que une el mar y el cielo o ves una línea que separa el mar del cielo.
¿Qué ves en el escenario? ¿Qué te pasa? ¿Qué patrones se te despiertan? ¿desconfianza, rivalidad, envidia?
Quieres ser el mejor o te sientes el peor, quieres verte guapo desde el cuerpo o quieres compartir de verdad tu belleza; generalmente nos parece que todo va en contra de nosotros mismos, dejamos que el falso yo gobierne y dicte sentencia, cuán alejada de Dios es esta manzana.
Todo el tiempo la puerta a la creación ha estado abierta, pero solamente al atravesarla se convierte en medicina.
El cuerpo no es la manzana, es verdad que hace lo que puede, si el cuerpo fuera la manzana estaríamos iluminados.
El cuerpo es el instrumento que comunica el soplo del espíritu, como un árbol.
Cuando somos tocados por el espíritu podemos tener una experiencia de igualdad en el escenario, una experiencia que nos silencia para siempre en el espacio sagrado del teatro, el rol de la escena es descubrirnos en nuestra egoicidad y seguir trabajando como un misionero en pos de su honestidad.
Quiere decir que no es la manzana hacer bien un ejercicio, sencillamente lo tienes que hacer vivo, libre, una escena se encuentra y se fija en libertad, entendiendo que libertad es puro compromiso con uno mismo, con el otro, con Dios.
El riesgo de no entrar en una escena es pan de cada día, pero si estás presente lo aprovecharás, no hay pérdida. Habrá comprensión de lo que haces.
En libertad nada se cobra, el verdadero aprendizaje permanece, sucede cada vez por arte de magia, es constante, va eliminando lo viejo y se va acercando al corazón sin tiempo, sin ansiedad.
Hay que ir haciendo, en vez de preocuparse por estar preparado. Todo circula alrededor de tí.
Deja de mirarte el ombligo. Sé brutalmente honesto y ofrece lo mejor de tí cuando trabajes. Y cuando topes con la forma, con el límite de la forma, ámala, puede cambiar...
No es la manzana.
El cuerpo no es la manzana.
Una escena nos provoca todo ¡bendita ella!, deja que te envuelva, deja que entre el estado, la emoción, no frenes por miedo a sentir, invoca tu esencia para que puedas sentir tu presencia.
(Publicado originalmente en la revista "ahoraYoga" nº 8)
lunes, 18 de abril de 2011
Galería de Fotos: Dúos en Laboratorio.
Dúos de segundo año del Laboratorio, presentados el 26 y 27 de marzo de 2011 en el Teatro del Labo. Dirección: Jessica Walker.
"Alicia en el País de las Maravillas" - Agustina & Orland
"Mira que eres linda" - Julinka & Eva
"Un brindis a la muerte" - David & Joanna
lunes, 11 de abril de 2011
Proceso creativo 24 horas: Solo de Tercer Año.
Por Germán De Diego
Solos tercer año (2010) - Dirección: Jessica Walker - Foto: Viky García
Los solos de tercero se basan en textos de obras de autor. En ese mismo instante, la maquinaria de la creación se acciona, empieza la aventura de encontrar el texto que quieres adaptar. Este viaje es el inicio de un recorrido que, como en un sueño, todo es posible y todo puede carecer de sentido aparente hasta llegar a su encuentro. Las pistas pueden venir inesperadamente: desde los letreros de una publicidad de un autobús, la música de un bar, el olor de una panadería, la conversación con una amiga, el canto de un borracho en la calle o el libro que está leyendo aquella mujer en el metro. Todo va convirtiéndose en una bitácora para llegar sorprendentemente a ese texto. Pero no sé si estoy seguro, ¿quiero adaptar este texto? ¿Por qué? ¿No voy a poder hacerlo? El texto que vas a escoger, ya lo sabes, quizás no seas consciente, pero todo se pone a tu alcance para que lo vayas averiguando en una ginkana de emociones, sensaciones, libros, películas, músicas, el movimiento de tu propio cuerpo; hermosas luciérnagas mensajeras que te ofrecen las pistas para llegar al texto que vas a recibir de tu sensibilidad creativa para compartirte.
Cuando vivía en París fui a ver una obra de teatro “Bent”, basada en la historia de amor de dos homosexuales presos en un campo de concentración nazi. Ese día salí del teatro conmovido y deseando poder actuar en esa obra. Dos años más tarde, sin recordar en absoluto esta vivencia, en plena aventura de encontrar el texto de tercero, buscando entre las películas del archivo de documentación de un casal de gays y lesbianas leí el título de una película “Bent” y supe que éste era mi solo. Poco a poco comprendí toda esa conmoción por esa obra y mi mente iba poniendo en orden lo que mi ser necesitaba trabajar: Minoría, marginalidad, opresión, campo de concentración, homosexualidad, sensibilidad.
Y te das cuenta que hay más que conceptos y temáticas. Empieza el proceso creativo a desenmascarar todas esas identidades conceptuales hacia el origen esencial de esa elección a una premisa básica:
Dos homosexuales presos en un campo de concentración que se aman y que no pueden tocarse.
Un actor creador es para mí un investigador humano – teatro - espiritual dispuesto las 24 horas. El trabajo de confección de este solo fue la comprensión de esta calidad integrándose en mi ser actor.
Inicié una investigación sobre la época nazi (películas, libros, documentales), los campos de concentración (orígenes, tipologías), las sociedades marginales y todo aquello que me iba conectando a la atmósfera de la obra.
El trabajo de ensayo y experimentación en la escuela con el feedback de la directora va sumergiéndote en el interior del personaje. Poco a poco vas aprendiendo que ese texto, ese personaje, eres tú, pasa por tu cuerpo, tú le das vida con tu respiración, con tu movimiento, toma presencia viva, lo encarnas. Es fantástico ser actor o actriz ubicándote en el servicio de entregarte al ser del personaje, un personaje que tiene un alma y cuerpo como el tuyo.
En esa relación de 24 horas con la creación, vas aprendiendo a conciliar tu trabajo creativo con el día a día aceptando tener imprevistos para levantarte a las 3 de la mañana para escribir tus inspiraciones, porque la creatividad nunca duerme y el mensaje llega sin avisar y a cualquier hora. Tu casa se llena de libros, fotografías, escritos que te inspiran y algunos objetos familiares que antes no tomabas en cuenta.
Varias noches llegué a asustarme al sentir ruidos creyendo que la GESTAPO venía a detenerme. Varias noches, angustiado, con la luz de una lámpara, un bolígrafo y mi cuaderno, decidí enfrentarme al miedo, a ese miedo de arresto imaginario, una interiorización que escapaba de toda comprensión, un terror que estaba traduciendo en mi cuerpo y que me resultaba familiar. Empezaba a comprender que no existía casualidad alguna en mi elección, porque yo me sentía oprimido en mi ser, yo sentía que mi mente tenía estructuras muy similares a las de un campo de concentración, podía reconocer la sensibilidad de los personajes y ese terror de ser encarcelado por ser yo mismo y amar a otro hombre y no me hacía falta vivir en aquella época. Comprendía el milagro de la creación en conexión con el ser. Yo era esa alma, yo era Bent.
Semanas más tardes decidí hacer una investigación de campo, me marché a Berlín y Polonia para conocer la atmósfera de la obra, la historia real en las ciudades, en los rostros de la gente, en el campo de concentración de Auschwitz. Ese viaje se convirtió en un viaje de vida para mí mismo, en una comprensión de todo el dolor y terror que el humano se hace a sí mismo y a los demás. Frente a frente con mi enemigo. Ser humano. Víctima y verdugo. Mi propio miedo.
Hay muchas cosas que escapan de la razón y del conocimiento, la conexión con épocas, generaciones y personas, como una red energética que te pone en disposición para representar y actuar a través de tu ser. Es la magia de la creación, cuando se integra esa memoria celular energética, cuando actúas como un canal y te pones a su servicio. Y en la inmersión del proceso van apareciendo los elementos (objetos, música, escenografía), puros servidores del acto creativo que van tomando vida propia como tocados por una varita mágica, la varita de tu ser en disposición que los llena de vida.
La locura de los elementos es divertidísima, se establece una relación íntima, a veces una relación temporal y a cada ensayo se va perfilando si se convertirán en nuestros fieles acompañantes, vivos, con su propia alma.
El deleite de ir viendo como van apareciendo estos elementos es una gozada, sobretodo cuando empiezas a comprender que ellos son tus aliados. Sobre todo cuando comprendes porqué han aparecido en tu creación.
En esa abertura, en ese estar en pleno proceso 24 horas, estás ahí con tus compañeros, creando cada uno su solo, siendo testigo del proceso creativo de cada uno y sucede el milagro del contagio de la presencia del grupo sosteniendo todos los trabajos. Una parte de la inspiración de tu propio “Solo” viene de observar y sentir a los demás compañeros trabajar y en toda la relación que se comparte creando una familia creativa abierta las 24 horas.
“Todos para uno y uno para todos” (Rotllana)
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